The texts on the past, present and future perspectives of the World Social Forum Los textos sobre las perspectivas pasada, presente y futura del Foro Social Mundial

 
 
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Norma Fernandez:Nos quedan dos caminos T51
by Vera Vratuša - Saturday, 21 November 2020, 9:45 AM
 
  1. La tensión entre espacio de intercambio y articulación por un lado y la necesidad de dar respuesta política a los gravísimos problemas globales ha estado presente en el FSM desde su nacimiento. Y no se ha resuelto, lo que generó el progresivo desgaste  y la ida de gran parte de los líderes sociales y políticos de fuerte presencia local e internacional, así como de muchos referentes intelectuales que dieron a los debates en el FSM su brillo histórico particular.
  2. Más grave es el silencio político conjunto que existió ante atroces violaciones a los derechos humanos colectivos, por parte de un espacio que había irrumpido en el escenario internacional como la vidriera de los colonizados, explotados, marginados, discriminados del mundo entero. La voz que podía canalizar a nivel global las voces silenciadas, las ausencias producidas.  Y por lo tanto, el lugar privilegiado para denunciar los horrores naturalizados del sistema colonial, capitalista y patriarcal.
  3. Cuando nos preguntamos cuál es la causa de tamaña tensión no resuelta en 20 años, lo que parece más claro en el grupo que insiste en que el FSM no tenga una voz global es el miedo a una conducción centralizada y burocrática,  cooptada por organizaciones que impongan sus designios ideológicos a declaraciones y acciones conjuntas. Que las izquierdas históricas y actuales (y las conducciones de movimientos y organizaciones cristalizadas) han sido y son poco democráticas, no hay duda. Gran parte de los que se sintieron atraídos por el nuevo espacio lo hicieron (lo hicimos) por rechazo a autoritarismos y dogmas de partidos y organizaciones y su forma de “representación” que no representaba sino que estaba “en lugar de”.
  4. Pero esos defectos y frustraciones del campo popular históricamente dados, ¿implican que abandonemos toda posibilidad de intervenir como sujeto político global frente a las guerras, las violaciones en masa, la crisis terminal ecológica, el genocidio económico de las mayorías,  los migrantes muertos flotando en el Mediterráneo frente a puertos cerrados? Porque no se trata de actuar a favor o en contra de tal o cual gobierno; se trata de crímenes de lesa humanidad…
  5. En definitiva, hay miedo al interior de algunos sectores del FSM y del CI a que  determinados grupos impongan un discurso único. Bien, ¿y entonces qué hacemos frente a esos riesgos reales? ¿Nos resignamos a no intervenir – como colectivo – en la acelerada destrucción de los derechos sociales históricamente logrados? ¿Dejamos que avance la destrucción de la naturaleza y los bienes comunes? ¿Ignoramos la profundización del racismo y el femicidio en todo el mundo? Nos dispersamos en nuestros pequeños espacios mientras el enemigo se concentra cada día más? 
  6. Nos quedan dos caminos: el primero es refugiamos en espacios sectoriales, eternos debates  y mínimas articulaciones. El segundo es mantener y profundizar las diversidades pero también dar la pelea por nuevas formas de democracia participativa al interior  de este estratégico espacio que aún es el FSM, para desarrollar acciones conjuntas frente a los enemigos comunes. Si no logramos resolver la histórica tensión entre las dos  posturas con un espíritu crítico radical, no podremos romper la parálisis y será el momento de bajar el telón.

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